Oh, ¡qué tarjeta más bonita!

Si hay algo que la sociedad nos deja claro a diario, es la importancia de nuestra imagen en todos los ámbitos de la vida, y es que a estas alturas sea cual sea la profesión a la que quieras dedicarte, tu tarjeta de visita siempre dirá mucho de ti. Es algo que todos usamos o deberíamos usar ya que probablemente sea la pieza de papelería que más oportunidades de negocio puede generarte.

Porque cuando te presentas ante alguien ¿no te gustaría, que se quedasen boquiabiertos al ver tu tarjeta? Y que te dijesen aquello de… “Oh ¡qué tarjeta más bonita!”.  Siempre es preferible esta exclamación, a entregar una tarjeta de visita mediocre con la que los dejes sin palabras (y no en el buen sentido). Disfruto diseñando cada una de las identidades corporativas para mujeres emprendedoras que hago y quiero que conozcas algunos de mis trucos de diseño y que al terminar de leer este post, veas más fácil cómo diseñar una tarjeta de visita:

1. Menos es más: esta frase hecha vale siempre en diseño. Es mejor un diseño limpio, sobrio, que otro sobrecargado y sin espacios libres donde los elementos no tienen hueco ni para respirar. No quieras incluir todos tus datos al diseñar una tarjeta para tu negocio, blog o marca. Para eso estará tu web, donde encontrarán los links directos a tus redes sociales. Es más, deja sólo los datos imprescindibles, incluso si lo que quieres es que sólo contacten contigo vía mail, obvia tu teléfono. Piensa realmente lo que necesitas.

2. Pon orden entre los elementos: da prioridad a tu identidad corporativa, tu logo y a tu claim o slogan, si es que lo tienes. Escribe tu nombre y tu cargo en la empresa, tus datos de contacto (físico, virtual o ambos) y por último, la dirección de tu web.

3. El tamaño del texto: ten muy en cuenta que debe leerse correctamente. Nunca utilices un tamaño menor de 6 puntos y tampoco mayor de 10 puntos. Visualmente, sería ilegible o demasiado grande a no ser que trates con personas mayores con problemas de visión.

4. Las tipografías: evita usar más de dos tipografías y procura que ambas no sean del mismo tipo. Es decir, si usas una tipografía manuscrita, evita usar una segunda del mismo tipo. Cuida mucho, muchísimo que ambas encajen armónicamente.

5. Sorprende: piensa en formatos diferentes de tarjetas, no siempre tienen que ser rectangulares. Hay diseños preciosos con una sencilla esfera, en formato cuadrado e incluso plegadas si tienes presupuesto extra. Curiosea entre las que lleguen a tus manos e imagina que formato se adapta mejor a ti.

6. Imprime bien: utiliza un papel de al menos 300 grs. Con una cartulina más fina no darías el aspecto profesional que pretendes transmitir. Cuanto más gruesa, mejor pero no es necesario que supere los 600 grs.

Para imprimir, me encanta Moo. Empresas online como ésta te darán bastantes opciones y buena calidad de impresión y además, sin coste adicional podrás añadir a una de las caras de tu tarjeta, tantas imágenes como gustes. Por cierto, si haces tu impresión de tarjetas desde este link, te llevas un 10% de descuento en tu primera compra.

¿Son tus tarjetas de esas que sorprenden por bonitas cuando las entregas? ¡Me encantaría verlas!

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