Frigiliana, un paseo por las nubes

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¿Conoces esa sensación que de repente sientes que has perdido uno o dos días de la semana? ¿Piensas que era martes y el calendario te avisa que estamos a jueves? Pues eso me ha pasado a mí estos dos últimos meses, concretamente al terminar las vacaciones con la visita a Frigiliana. Bueno, y quien dice dos meses, dice realmente septiembre porque bien podría parecer que estuve de vacaciones todo ese tiempo si echas cuentas de la última vez que publiqué en el blog.

Es la primera vez que hago un parón tan largo en Ahora también mamá. Pero te comento que este mes de septiembre ha pasado por delante de mí de forma meteórica.
Si el mes de agosto fue medianamente relajado, volcada lleno en Blanco Ruso también me tomé 15 días de descanso. No puedo quejarme.

Si me sigues por Instagram o por otras redes sociales pudiste compartir momentos conmigo tanto en cabo de Gata, como más tarde en Frigiliana.

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Pero la vuelta, a final de mes, a la vida real en nuestra casa en Sevilla sin mis padres, que se quedan en Málaga, a sido realmente dura. De hecho, creo que las jaquecas que arrastro últimamente vienen precisamente de tanto estrés, cansancio y abatimiento. Sé a ciencia cierta que no soy la única a la que le pasa. El 80 o 90% de las madres estarán igual que yo o peor. La vuelta al cole es muy dura…

Se me ha juntado todo una vuelta: la casa entre lavadoras, compra de material escolar y ropa para los niños, comidas que adelantar en fin de semana para correr un poco menos de lunes a viernes… y una punta de trabajo (bendito trabajo) que no esperaba. Que ha sido muy gratificante pero que a la par, me ha quitado el sueño casi todo el mes.

Vuelvo a Ahora también mamá, después de un margen de casi dos meses, pero vuelvo con ganas de compartir contigo lo que hemos vivido en nuestros días de vacaciones.  Con algunas manualidades que hemos hecho por casa aprovechando que los abuelos vinieron de visita y, bueno… todo lo que vaya ocurriendo a partir de ahora, que seguro serán muchas experiencias bonitas.

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De momento, para volver con energía muy renovada comparto contigo las fotos que hicimos en esta visita Frigiliana. Un pueblo que estaba deseando conocer desde hace años pero que básicamente por pereza no habíamos cogido el coche para visitarlo.  Y es que si estás en la playa pasando el día lo que menos me apetece es coger a las 5:00 de la tarde el coche y plantarme a hacer turismo rural. Y no por mi, ¡que conste!  Más que nada por llevar dos niños que empiezan a quejarse un montón y no quieren hacer otra cosa que no sea pisar la arena y bañarse en el mar. Aún les cuesta entender, cómo de bello es conocer sitios nuevos como Frigiliana.

El momento perfecto para visitar Frigiliana fue la vuelta de cabo de Gata. Salimos muy tempranito e hicimos una visita a ese pueblo que parece sacado de un cuento. Espero volver muy pronto porque me quedado con ganas de conocer la vida nocturna del lugar.

A los niños también les encantó. Pasamos la mañana buscando duendes. Sí, has leído bien. Buscando duendes y hadas. Y es que en Frigiliana hay casas con mucha historia cuyas puertas son tan pequeñitas como la altura de Rubén, con lo que para incentivar que quisieran seguir caminando y descubriendo el pueblo, me inventé una historia de hadas y duendes con la que estuvimos jugando gran parte del paseo.
Encantados con el juego, pude seguir fotografiando el entorno como quería y así, guardar estampas como éstas.

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¿Conocías Frigiliana? Seguro que sabías de ella o escuchaste nombrar su belleza. Cuéntame ¿que visitaste cuando fuiste?  Feliz regreso a casa, aunque sea tarde.

 

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