Tras los pasos de Sofía

No todas las mañanas puedo permitirme el lujo de colgarme mi Canon y perseguir a Sofía a lo largo y ancho de nuestra casa pero hay mañanas que si el sol aparece aunque sea tímidamente tras las cortinas blancas de nuestros dormitorios no puedo resistirme a detener el tiempo y dedicarme por completo a fotografiar cada uno de sus gateos de Sofía. Ventajas de trabajar en casa (echar de menos a los compañeros tenía que tener recompensa).

La última vez que pude hacerlo fue hace algo más de mes y medio. Demasiado tiempo el que ya ha pasado porque Sofía crece a pasos agigantados y le quedan pocas semanas para echarse a andar sin sensación alguna de miedo.
Parece mentira que el primer post que dediqué a Volando bajito quede tan lejos, cuando Rubén apenas contaba con diez meses de vida y volaba bajito tan rápido que asustaba.
Me gusta dejarla gatear a su ritmo, disfrutando de la libertad que las horas de guardería de Rubén le conceden. Andurreando a sus anchas hasta llegar a mi dormitorio, donde unas simples instrucciones de cualquier aparatejo de papá le parecen interesantes.
Al terminar, cuando aún su cuna estaba instalada en nuestro dormitorio y Rubén no se había mudado a su cuarto nuevo, la dejé jugar dentro aprovechándome entonces del contraluz que el día nos regalaba. 

No puedo dejar que pase tanto tiempo sin detenerme a verla tras el objetivo de la cámara y disfrutar con la curiosidad de quien mira con ojos de estreno como si todo lo que hay a su alrededor fuera maravilloso.
La vida se mueve demasiado deprisa y hay momentos en los que merece echar un ratito el freno.
Feliz miércoles

2 comentarios en “Tras los pasos de Sofía

  1. Feliz miercoles para ti también, .. esos momentos con esa luz, han quedado retratados muy bien, esa forma de explorar, de investigar, de mirar más allá de donde nosotros no somos capaces de ver

    Un abrazo

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